Te regalo el mar
Y te regalo el mar,
ese viejo leñador de los silencios;
el mismo que se viste de furia,
que se encrespa en olas de violencia
y en bofetadas de viento se declara;
ese mar capaz de filigranas de gaviotas
y de besar las arenas, mansamente;
mar de tifón,
de calma chicha,
rugiente o rumoroso,
despedazando soles o lunas
en sus aguas,
y siempre mar.
La perpetua identidad del mar
es mi regalo.
JSch
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